Retornar es la decisión de cientos de venezolanos ante la crisis generada por el Covid-19. Ya no hay trabajo para quienes laboraban en la informalidad en otros países y muchos fueron desalojados de sus lugares de vivienda al no tener con qué pagar un alquiler. Autoridades venezolanas informaron que al menos 2.000 migrantes regresaron al país, en un lapso de 48 horas.

La frontera entre Colombia y Venezuela volvió a ser el epicentro de una gran movilización: la de cientos de ciudadanos venezolanos que intentan regresar a su país en medio de la emergencia por el coronavirus. Aunque las fronteras fueron cerradas, se abrió un corredor humanitario para permitir el retorno.

Familias completas empacaron sus pertenencias y caminaron hacia su país. «Nos echaron y algunos no pudieron recoger ni siquiera sus cosas personales. Nos echaron a la calle. Es bastante difícil esta situación para nosotros, volver a nuestro país sin nada», asegura Mauricio Castilla, uno de los cientos que decidió retornar.

Si la situación ya era difícil para los venezolanos en otros países de América Latina, con el Covid-19 las cosas cambiaron de tono y se pusieron mucho peores. Con un gran número de migrantes trabajando en la informalidad, las medidas de confinamiento los dejaron sin nada.

Aunque un buen número decidió movilizarse a pie de regreso a su país, otros pagaron altas sumas de dinero para que los trasladaran desde el interior de Colombia hasta las zonas de frontera. Allí, se activó un protocolo sanitario para verificar su estado de salud y una vez en Venezuela hay denuncias sobre hacinamiento y falta de recursos en los lugares dispuestos para la cuarentena.

El retorno también se reporta desde países como Perú, Ecuador y Brasil y hay temor por la movilización transfronteriza de los migrantes y una posible importación de casos de coronavirus a las naciones por las que se movilizan.

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